La importancia de (no) ser un ídolo

El confinamiento, ahora que parece que va decreciendo, está siendo toda una experiencia.

Aprovechando estas líneas quisiera compartir que está siendo una cura de humildad para el proyecto.

El que aquí (os) escribe cada vez es más consciente de lo que puede aportar a la industria musical y a su capacidad de sorpresa y/o repercusión en ésta.

La respuesta es que poca o digamos casi nula.

Hay much@ músic@ profesional o que se dedica plenamente a la música l@s cuales han hecho la apuesta y se la han jugado en vivir de un modo arriesgado e inestable pero con un par y se dedican plenamente al sector. Ell@s van primero y (What the Hell?!) se lo merecen.

Luego estamos los rezagados que a pesar que le dedicamos MUCHO tiempo nos hemos decantado hacia otra profesión y que en nuestro tiempo libre le metemos MUCHO empeño en ir avanzando con el proyecto.

Es en esa tesitura en la que se mueve el SOLID POP de Aitorpenak y probablemente no pueda «llegar más alto» ni falta que le hace ya que últimamente esta discerniendo que lo mejor que le puede pasar es tratar quizás de disfrutar del «viaje» y abrazar a todo aquello lo que le va llegando sin cesar en la lucha.

Siguiendo grabando canciones notables. Siguiendo buscando nuevos (y pequeños) escenarios. Siguiendo (y conociendo) a pequeños artistas que marquen la hoja de ruta. Siguiendo ensayando con los chicos.

Puede que Aitorpenak se quede dónde está; en una propuesta para amig@s ya que no ha decidido «vender su alma» para llegar al Olimpo del Pop y como dice la canción quizás «better off this way».

Tan sólo que el SOLID POP siga haciendo de la oscuridad algo bonito en sus canciones, en sus conciertos, en sus palabras.

Que sea honesto y auténtico.

Ni más ni menos.

Salud(os),

Aitor

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